Hoy ha sido uno de esos días que se guardan en la memoria. Un día de ilusión compartida, de risas sinceras… del que de verdad importa.
Por la mañana, los más pequeños dejaron volar su imaginación en el taller de decoración navideña. Manos llenas de creatividad, miradas concentradas y sonrisas orgullosas al ver nacer un elfo simpatiquísimo y una bola de Navidad única, tan especial como cada niño que la creó… y como cada familia que lo acompañaba.
Por la tarde, llegó el momento de bajar revoluciones y disfrutar juntos. El cine infantil se convirtió en un espacio de encuentro: chuches, risas compartidas y emoción viendo La Familia Claus, con niños y niñas viviendo la película.
Momentos sencillos, cuidados y pensados para que la Navidad se viva así: en familia, entre amigos, con tiempo, con cariño y creando recuerdos que perduren.
