El Ayuntamiento de Cañete de las Torres ha clausurado una nueva edición de la Ludoteca de Verano, una iniciativa destinada a favorecer la conciliación familiar y laboral y a ofrecer a los más pequeños un espacio de convivencia, aprendizaje y diversión durante las vacaciones estivales.

La Ludoteca de Verano 2026 ha llegado a su fin después de varias semanas en las que más de 60 niños y niñas de Cañete de las Torres han disfrutado de un amplio programa de actividades pensado para combinar ocio, educación y convivencia.

Durante este verano, los participantes han compartido juegos, talleres, deportes, manualidades, gymkanas, cine, actividades acuáticas, excursiones y numerosas experiencias que les han permitido disfrutar de sus vacaciones junto a otros niños y niñas del municipio, hacer nuevas amistades y seguir aprendiendo a través del juego.

Como cierre de esta edición, la Piscina Municipal ha acogido el acto de clausura, en el que el alcalde de Cañete de las Torres, Félix Romero, y la concejal de Cultura, María del Mar Relaño, han hecho entrega de sus diplomas a los participantes.

La jornada ha concluido con un aperitivo y un ambiente festivo que ha servido para despedir una edición marcada por la participación, la convivencia y las numerosas experiencias compartidas.

Una iniciativa que favorece la conciliación familiar

Más allá de su carácter lúdico y educativo, la Ludoteca de Verano constituye un importante recurso para las familias de Cañete de las Torres, facilitando la conciliación de la vida familiar y laboral durante los meses de verano y ofreciendo a los menores un entorno seguro, educativo y adaptado a sus necesidades.

Desde el Ayuntamiento de Cañete de las Torres queremos agradecer, un año más, la confianza depositada por las familias en esta iniciativa, así como reconocer especialmente el trabajo, la dedicación y el cariño de todas las personas encargadas de acompañar y atender a los niños y niñas durante estas semanas.

Con la clausura de la Ludoteca de Verano 2026 termina una nueva edición llena de momentos compartidos y recuerdos que esperamos que permanezcan durante muchos años en la memoria de sus participantes.

Porque hacer pueblo también significa ofrecer a nuestros niños y niñas espacios donde crecer, convivir y disfrutar de una infancia que merezca la pena recordar.