flores calle séneca
lantana rosa y amarilla

Esta iniciativa, artífice de alcalde de Cañete de las Torres, Félix Romero, ya empieza a dejar su impronta en las calles de la localidad. En los últimos meses, los vecinos han sido testigos de cómo los parterres crecían de tamaño, se hacían nuevas plantaciones, las aromáticas llegaban a las puertas mismas de las casas.  El proyecto se fundamenta en la idea de poder recorrer Cañete de las Torres y que esta experiencia sea como visitar un jardín botánico, pero con vida también para comercios y bares. Para ejecutar el proyecto, el Ayuntamimeto  cuenta como profesionales de gran prestigio con la paisajista Arántzazu Fernández y con el equipo de jardinería del Consistorio, formado por tres personas y que, inevitablemente, tendrá que crecer.

Las grandes referencias son el festival Cañete en Flor, que en los últimos años ha puesto al municipio en el mapa cada mes de mayo, y sobre todo el Huerto del Francés, un pequeño barrio que ha vivido una verdadera regeneración urbana y social desde que en 2015 fue sometido a una rehabilitación integral en la que se implicaron los propios vecinos. Objeto ahora de un turismo tranquilo y equilibrado, la idea es que quien llegue a la localidad, y por supuesto los propios cañeteros se beneficien de una experiencia cambiante. Y que pasear por Cañete deje siempre un regusto diferente, dependiendo del momento del año.

Ya se percibe el cambio de la localidad en la calle Mártires al lucir espléndida estos días con los rosales sevillanos florecidos, se ha sembrado salvia y lavándula y pronto llegará una remesa de laureles arbóreos. En Huerta de Santa Ana, las cannas exhiben su exotismo rojizo frente a las puertas de las casas y las aves del paraíso les tomarán el relevo en la próxima floración. En la calle Séneca hay un árbol del amor y una espléndida lantana amarilla, y el parque de Andalucía, ejemplo de paisajismo inglés, pronto quedará coloreado por los tonos ocres del otoño.

La villa botánica tardará años en construirse, e incluso puede que nunca se complete totalmente porque así es la naturaleza y así son los ciclos, siempre mutables, pero el Ayuntamiento quiere compartir el proceso de transformación desde el principio y que se visibilice. Habrá un antes y un después de esta idea. Cañete de las Torres será un municipio más saludable y habitable, porque la vegetación ayuda a limpiar la atmósfera de dióxido de carbono, al mismo tiempo que influye en los estados de ánimo y permitirá recibir  un flujo continuo de turismo desde enero hasta diciembre.

No se trata de algo meramente estético. Villa Botánica se fundamenta en una base científica y experimental enmarca dentro de las directrices más avanzadas de Europa. Por ello,  medir el nivel de polen o calcular la absorción de dióxido de carbono por la masa arbórea serán parámetros a tener en cuenta para mejorar la calidad de vida de las personas.

Aquí confluyen la economía circular, la economía verde, el desarrollo sostenible, el turismo saludable, la ecología o el medio ambiente como fuentes de riqueza. Los beneficios saludables y terapéuticos serán un aliciente para sus habitantes y para los visitantes, incide.  La iniciativa ya ha sido aplaudida y respaldada por el rector de la Universidad de Córdoba (UCO), José Carlos Gómez Villamandos, y por el vicerrector de Investigación y Desarrollo Territorial, Enrique Quesada, con quienes el alcalde se ha reunido recientemente. «El covid-19 no nos detiene, al contrario, nos impulsa y nos da fuerzas con el convencimiento de que estamos asistiendo al nacimiento de un modelo urbano que servirá de referencia», explica el primer edil, quien solicita «la implicación y la colaboración de todo el vecindario» como ya ocurrió en la calle Pozo Fuente, en el Huerto del Francés.

El proyecto incluye la construcción de un vivero municipal, donde en un futuro no muy lejano se criarán las plantas, y un sistema de compostaje para transformar los restos de poda en fertilizante y que de esta manera se complete el ciclo a la manera de lo que ahora dicta la economía circular. 

Los parterres y las distintas especies botánicas de la villa quedarán rotuladas y paneladas, y la idea es trazar un recorrido para guiar a los visitantes, aunque cada cual tendrá la posibilidad de buscar tal o cual planta o de vagar a su antojo tras los olores y los colores de cada estación. A pie de calle, el proyecto empieza a tomar forma, y hasta el campo de fútbol se ha llenado de vegetación. Hay una parra virgen que en otoño se torna rojiza, callistemon o escobillones, ficus y cipreses. La rotonda de la cooperativa se llena poco a poco de mirto, en la calle Antonio Machado se expande la lippia y en la calle Glorieta verdean las aptenias. Madreselvas, yedras tepradoras o laureles robustos y brillantes empiezan a reinventar Cañete de las Torres.

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